Laura 的个人资料¿ --< laura >-- ?照片日志列表 工具 帮助
12月16日

Sorpresa sorpresa

Luis abre la cerradura de su casa, tiene tres horas hasta que llegue su mujer y sus hijos que le han dicho que iba a pasar la tarde en el circo, esto le hace estar muy contento.

 

Pero Luis no sabe que su famlia está dentro, en el salón, justo detrás de la puerta que está frente a él, le han preparado una fiesta sorpresa. Han equipado a todos sus amigos con gorros, matasuegras y colgantes de macarrones hechos por los niños.

 

Luis entra en el recibidor y cierra la puerta, mientras, todos guardan silencio. Enciende la luz para quitarse el abrigo, en el salón ven su silueta a través del cristal de la puerta, sus hijos se ponen nerviosos pero guardan silencio.

 

Alguien llama a la puerta, Luis abre, se ve como pasa una mujer y le besa. Luego pasan al salón y encienden la luz, ven a todo el mundo con el matasuegras en la boca y con cara de desilusión, querían sorprender y por la cara de Luis y de su acompañante se ve que lo han conseguido.

 

Estaba tan entusiasmado con el cambio que había dado su vida que no se acordaba de que era su cumpleaños y lo que es peor, no se acordaba de que a sus hijos no le gusta el circo.

 

12月14日

Sin inspiración

matasuegras. 1. f. Tubo enroscado de papel que tiene un extremo cerrado, y el otro terminado en una boquilla por la que se sopla para que se desenrosque bruscamente el tubo y asuste por broma.

Este era el punto de partida de Mario, su profesor de lengua les había puesto un ejercicio de redacción. A partir de una definición que les había dado en un papel tenían que inventarse una historia. 

-         Vaya, redacciones a estas alturas, lo próximo qué será ¿la carta a los Reyes Magos?

Lamentablemente tenía que hacerlo, no podía permitir que ese profesor, un hippie, le suspendiera y le quitaran la beca de baloncesto. 

Aunque quedaba un mes para la fecha de entrega se puso a hacerlo para quitárselo de encima y poder seguir con sus cosas, pero no dio frutos. Empezaba a divagar durante un folio pero aquello no sonaba bien, al cabo de un rato la papelera se empezó a llenar de papeles. Le estaba poniendo de los nervios, no había dicho la extensión que debía tener, simplemente les dio la definición y les dijo que tenían un mes para escribir algo.

Miró en Internet, leyó cosas, revisó cuadernos, preguntó… y no se le ocurría nada. Ya sólo le quedaban diez días y se empezó a poner nervioso y más cuando vio que sus compañeros ya lo habían terminado y entregado.

-         Que suerte que tienen menudas palabras más fáciles, así cualquiera, el peluca me tiene manía y me ha puesto algo más difícil que a los demás. 

Sólo le quedaban tres días para terminarlo, bueno y para empezarlo también, esperaba que llegase por un sueño o inspiración divina, prácticamente había tirado la toalla.

Dos días antes de la entrega se fue al centro a comprarse unos comics. Para volver a casa cogió en metro, estaba más lleno de lo normal además la gente iba cargada con los regalos de Navidad. El calor era insoportable y le estaban dando golpes por todos los lados, para no agobiarse intentó poner la mente en blanco. Sin darse cuenta empezó a ver la historia dibujada en su cabeza, fue como si una bombilla se le encendiera.

Esta vez hizo el camino a casa más rápido que de costumbre, estaba ansioso por llegar para escribir la historia, esta vez lo iba a conseguir.

Al llegar a casa sólo se quitó el abrigo y la bufanda y rápidamente se sentó en la mesa, ahí estaba el papel en blanco que tantos dolores de cabeza le había dado, esta vez él iba a ganar.

 

12月11日

El regalo

-         ¿Qué lees?

-         Esta libreta que me he encontrado en un banco del parque.

-         ¿No tiene nombre ni nada?

-         Pues no y seguro que el dueño la está buscando pero estaba empezando a llover y no quería que se estropease.

-         ¿Y qué pone?

-         Son simplemente anotaciones de personajes y un poco de la historia de cada uno de ellos.

-         ¿Por qué no me lees un poco?

-         Bueno. Martín: 30 años, es abogado como su padre pero su gran sueño es escribir un libro. Se está planteando dejar toda su vida para irse a otro país y comenzar allí la aventura.

Miriam: 35 años, es la novia de Martín, su meta en la vida es tener un hijo y sabe que ya la queda poco tiempo, a pesar de eso anima a Martín a cumplir su sueño.

Diego: 28 años, amigo de Martín, está enamorado de Miriam pero prefiere no complicarse la vida aunque hará todo lo posible por verla feliz.

Gabriel: mexicano, 32 años, conoce a Martín en Alemania, ambos se encuentran solos en el mundo, más que amigos se hacen dependientes.

-         ¿No viene nada más?

-         Pues no, deben de ser las primeras anotaciones de un libro, espero que se acuerde de lo que haya puesto.

Tres años más tarde…

-         Feliz cumpleaños.

-         Gracias.

-         Venga abre ya tu regalo.

-         Un libro, muchas gracias.

-         Lee la contraportada.

-         Martín tiene una vida cómoda, su familia está orgullosa de lo que ha conseguido pero él no es feliz. Siempre ha deseado ser escritor y sabe que si lo intenta mucha gente se sentirá defraudada pero si se queda parado el defraudado será él-

-         ¿Te suena?

12月3日

3 de diciembre de 2006

Coge la caja de cuadros que está en el maletero del armario, un paquete de clínex, la manta gris, una tableta de chocolate y se sienta en el sofá. Ha pasado un año, y lleva la cuenta de los meses, las semanas, las horas, los días…, sin que derrame una lágrima, pero sabe que no va a pasar ni un momento más.

Se tapa con la manta, da el primer mordisco a la tableta de chocolate y abre la caja. Empieza a sacar uno a uno los objetos de la caja, un bloc de notas con una pluma sin tinta, un artículo del periódico local con fecha del 3 de diciembre de 1996, un clip de corbata con las iniciales M G, una hoja de sauce, una foto de ella con un chico en el Retiro y el objeto más preciado: dos entradas para la ópera, su primera y última ópera.

Comienza a recordar la tarde del 2 de diciembre cuando se estaba arreglando para la ópera. Se puso un vestido rojo que se había comprado expresamente para esa ocasión y unos zapatos negros de tacón que apenas se ponía. Llamaron a la puerta, debía de ser Manuel, todavía no estaba preparada pero él llegaba un cuarto de hora antes.

-         ¿Quién es?

-         Mr. Jones.

-         Anda pasa.

-         Vaya si llego a saber que estás tan increíble hubiese venido mucho antes para poder verte más tiempo.

Mientras Claudia cerraba la puerta le dio un beso y se fue a la habitación.

-         Hay vino blanco en la nevera, coge dos copas y sirve que me echo colonia y en un momento estoy contigo.

Se tomaron las copas de vino y llamaron a un taxi para que le acercara hasta el teatro.

Ambos salieron entusiasmados, nunca había visto una ópera y se habían prometido que habría más veces, pero que siempre irían juntos.

Como había mucha cola en la parada de taxi decidieron ir andando, tenían treinta minutos hasta la casa de Claudia pero hacía buena noche y qué mejor forma de terminar la velada que con un romántico paseo por la ciudad. Durante el camino fueron hablando sobre su futuro, sobre como se veían dentro de diez años.

Ahora Claudia se ha puesto a llorar con más intensidad, se levanta del sofá, corre a su habitación, abre el armario y ahí ve el vestido, su vestido rojo. Se abraza a él y llora, llora y aprieta las manchas que tiene a la altura del pecho. Se sienta en el suelo con el vestido entre los brazos y lo acaricia, lo mima, lo cuida, lo abraza como aquella noche abrazó a Manuel cuando la dejó para siempre. 

12月1日

...

Otra noche más que salía, últimamente sólo hacía eso pero su cuerpo aguantaba. Se había enfundado aquel vestido que era tan caro a pesar de su escasez de tela y esos zapatos que le hacían daño pero que eran irresistibles. Empezó a preparar el bolso metiendo una a una las cosas que necesitaba: móvil, llaves, tarjetas de crédito, algo de dinero en efectivo, documentación, clínex, rímel, barra de labios y condones. Se miró al espejo por última vez y se sonrío, estaba lista para salir y no quería perder ni un minuto.

Fuera del local había mucha gente haciendo cola pero ella ya era habitual por allí y no le hacía falta esperar, así que saludó a la persona que estaba en la puerta y entró. Aunque había ido sola nadie lo hubiese pensado porque en un minuto ya estaba rodeada de gente que la estaba invitando a la primera copa. Algunos eran conocidos y otros simplemente pasaban por allí. Empezó a notarse más contenta y a bailar con la gente, todo el mundo la miraba ya fuese para bien o para mal, no pasaba desapercibida. Ella lo sabía, la gustaba y se aprovechaba de ello.

Aquella noche se había fijado en un chico moreno que no hacía más que mirarla y sonreírla así que se acercó hasta donde estaba para bailar con él. Al cabo de una canción ya estaba susurrándola cosas al oído mientras ella reía sin parar. Necesitaba ir al baño y dijo que la esperase, era la octava vez que iba en las dos horas que habían transcurrido pero volvía a tener ganas de ponerse a tono. Por suerte no tuvo que esperar mucha cola sólo había tres personas delante de ella, cuando entró al baño y abrió el bolso vio que se la había acabado y eso la puso de mal humor, pero ya encontraría el modo de solucionarlo.

Salió y él la estaba esperando, ella le comentó lo que ocurría y él la dijo que en su casa tenía que si quería podían compartirla. Ella sabía lo que él quería pero le daba igual, lo necesitaba y no le apetecía buscar otra solución.

El apartamento de él estaba solamente a cinco minutos así que fueron andando, por el camino se pararon alguna vez para darse algún beso, a él se le notaba muy excitado pero ella sabía que todo formaba parte del juego. 

Al entrar en la casa le ofreció una copa pero ella que quería que compartieran lo que le había prometido y tras unas rayas él la comenzó a desabrochar la cremallera del vestido. Seguro que el alcohol y las drogas habían aumentado su lívido y seguro que a ella le tocaría volver a fingir, hacía tanto tiempo que no le tocaba fingir un orgasmo que ya no se acordaba.

Se despertó sobre las nueve y vio que él seguí durmiendo y como no quería dar explicaciones se vistió y se fue, ya de paso se llevó un regalo para el camino. Lo primero que hizo al llegar a casa fue descalzarse y preparase un café bien cargado mientras sacaba las cosas del bolso, llevaba todo. Pero no era tan buena señal, tría todos los condones que se había llevado y no recordaba que él se lo hubiera puesto.

Mientras soplaba la taza de café se dio cuenta de que había tomado la dirección equivocada.